
Totoro
Totoro es un peluche de mayor tamaño con poderes mágicos, el cual sin protagonizar la película de la que estamos hablando, claramente se la roba. El hecho de que sea un peluche producido a mayor escala para un público deliberadamente "otaku", nos deja ya en claro el nivel de popularidad de los personajes creados por Hayao Miyazaki, director de la película.
Ahora, claramente Totoro es un peluche, pero tiene siglos de años de vida. De manera que la pregunta es: si Totoro es un peluche de mayor tamaño producido a gran escala ¿como es esto posible si fue fabricado en una era previa a la revolución industrial? Es una pregunta filosófica a la cual aún no encuentro una respuesta satisfactoria.
La trama de la película es bastante cebollenta, sin duda inspirada en Candy y con claras reminiscencias a una producción previa de Hayao Miyazaki, conocida por todos a nivel mundial: Heidi. Ahora, claramente Miyazaki sufre de cierta fobia a las grandes ciudades, motivo por el cual, todas sus películas están situadas en ambientes semi o deliberadamente rurales. También le da un poco de susto la tecnología, puesto que en el universo de Miyazaki suele mostrarse un estilo de vida previo a la revolución industrial.
Independientemente de ello, Totoro es una gran película. Claramente surrealista, la cual combina excelentemente la fantasía con la realidad, diluyendo claramente los límites entre lo imaginado y lo concreto. Esto sucede principalmente porque los personajes principales son dos niñas pequeñas, quienes todavía tienen la imaginación intacta y se pueden dar el lujo de creer sin prejuicios en lo sobrenatural.
Ahora, lejos el mejor personaje de todo el film, es el gatobús, clara solución al problema de transporte urbano internacional. Se trata del primer bus vivo jamás creado y su interior está todo alfombrado. Es una cruza entre un gato, un bus y un cienpiés, además vuela y te lleva a donde tu quieras prácticamente gratis. Incluso hace viajes interurbanos y todo por el módico precio de hacerle la pata a Totoro.
