jueves, 8 de marzo de 2007


Charlie y la Fábrica de Chocolates

Esta película basada en un libro de Roald Dahl, constituye la actualización de la película de la década de los 70 "Willy wonka y la fábrica de chocolates". Roald Dahl despliega su imaginación cargada de fantasmas y situaciones siniestras, de un modo humorístico y fantástico al mismo tiempo. La verdad es que a todos nos habría encantado ir a una fábrica como ésta en los típicos paseos de curso de educación básica, e idealmente volver al salón de clases con una tonelada de chocolates y dulces de Willy Wonka en la mochila.

Ahora, Willy es un genio de la industria chocolatera y llega a ser tan incomprendido que se desilusiona del mundo y huye hacia el interior de la fábrica, la cual actúa a modo de internado entretenido de por vida postmoderno. De cualquier modo, Willy lo pasa super en compañia de barras de chocolate que nunca lo dejan solo, excepto cuando se las come.

Willy tiene un tremendo conflicto con su padre, quien odia al azucar puesto que es dentista y el azucar daña la dentadura. De manera que estuvo muy en contra de que Willy comiera chicle cuando niño, más todavía de que se dedique a exponer a todo el mundo al AZUCAR. Dicho de otra manera, el padre de Willy es un maniático de la limpieza dental. Por lo general los maniáticos de la limpieza son severos, fomes, reprimidos y llevan un estilo de vida pasado de moda. O sea el padre es todo lo contrario de Willy.

Willy decide convertir la fábrica en un centro recreativo para él solo, hasta que se da cuenta de que los juegos son aburridos cuando se juega solo (de lo contrario los playstations tendrían una sola ranura para el joystick, obvio). Así que se le ocurre la genial idea de encontrar a su mejor amigo a través de un juego nunca antes visto en la historia, el cual se llama "encuentra el boleto dorado". 5 boletos en todo el mundo decidirían a futuro quien se quedaría en la fábrica y quien sería el dueño de ella cuando Willy dejara este mundo.

La verdad todos los niños que encuentran el boleto son topísimos. Pero al final el más perno de todos se gana el premio, haciendo realidad el sueño americano de llegar hasta lo más alto desde la nada a pesar de tenerlo todo en contra. Es el que tiene más suerte, en fin, se quedó encerrado de por vida en la fábrica junto a toda su familia, pero al menos no quedó azul, todo estirado, bañado en chocolate o tapado de basura.

La moraleja es que no importa lo que pase, siempre es mejor ser uno mismo a pesar de que le caigamos mal a la opinión pública. Y que si bien es un sueño bastante dulzón vivir de por vida en una inmensa fábrica-mansión psicodélica, también es cierto que por muy grande que la fábrica sea, a la larga la claustrofobia aparece y también la necesidad de tener una vida social con personas de "allá afuera". Eso creo (?).

Eso es todo!!!!!!!!!!!!!!!!!!