miércoles, 16 de mayo de 2007



María Antonieta

Esta obra maestra de la cinematografía, dirigida por Soffia Coppola, es demasiado buena. Es el kitsch mismo llevado a la máxima expresión. Soffia logra convertir magistralmemte a María Antonieta en una Barbie, un`personaje verídico que ha llenado libros y libros de historia desde aquel fatal 14 de julio de 1789 (Toma de la Bastilla). En aquel día murió Lady Oscar de un balazo (fue un error de estrategia, se puso en el frente de los disparos sin que la cubrieran y sin chaleco antibalas), tuberculosis, una caida de caballo y diez rayos que cayeron del cielo en el mismo lugar (su cabeza). Aquel día sería el principio del fin de esta película.

María Antonieta era una Archiduquesa de Austria hasta que su familia decide que tiene que casarse si o si con el heredero al trono francés. De manera que viaja hasta Francia. Lo que ella no sabía era que en la frontera no sólo la iban a cambiar de ropa, sino que también le quitarían a su mascota, un perro chiguagua de nombre Snoopy. María Antonieta se repone de tal triste tragedia y se dirige a saludar a su futuro esposo, quien se limita a besarle la mano con el guante puesto.

La vida después del matrimonio no es otra cosa que un matrimonio totalmente convencional (nunca se consuma), razón por la cual María Antonieta se evade de esta triste situación puro carreteando y apostando en el casino dentro del Palacio de Versalles, convertido para esta película, en una casa de muñecas de grandes proporciones. Los pasteles de frutilla y chocolate blanco constituyen el alimento principal en su dieta, a modo de sucedáneo ante la falta de "eso mismo".

Finalmente conoce al conde Hans Axel Von Fersen, con quien al fin tiene un amorío como la gente. Sería este conde el verdadero padre de los futuros príncipes. De cualquier modo, todos sabemos en que termina toda la historia. Quien llevara una vida llena de opulencia y pasteles color rosado, acabaría sus días a manos de Robespierre, quien es definitivamente, el malo de esta película.

R.I.P.